Cuando los adultos volvemos al trabajo después de un periodo de vacaciones necesitamos adaptarnos de nuevo, en nuestros días de relax hemos cambiado horarios, realizado actividades más lúdicas y divertidas, nos hemos rodeado de familiares y amigos por más tiempo, hemos viajado, hecho excursiones, celebrado las fiestas del pueblo, etc. la vuelta a la rutina necesita de una cierta adaptación y ese volver a la “normalidad” nos hace estar por unos días más irritados, cansados y somnolientos.

Si trasladamos esta situación a nuestros hijos, si nos ponemos en su lugar, podemos darnos cuenta de que a ellos también les cuesta volver a la rutina del nuevo curso escolar. Además será mucho más difícil si ese niño es la primera vez que acude a la escuela, ya sea porque inicia por primera vez la guardería, porque cambia de colegio, empieza el instituto o, simplemente, porque cambia de ciclo. Por esta razón he creído conveniente anotar unos consejos para hacer que esa vuelta al colegio sea lo menos traumática posible.

EL NIÑO EMPIEZA EN LA GUARDERIA:

Es normal que el niño llore, la separación de los padres o de las figuras de apego supone para él una gran lucha, hasta ahora el apego es su mecanismo de defensa, su protección frente a los peligros y quedarse sólo le va a causar mucho miedo. Para superar con éxito esta situación lo mejor que podemos hacer es no tener miedo nosotros (porque aunque no lo digamos lo tenemos y ellos lo sienten), debemos hablarles con claridad, decirles donde van a ir, con quien van a estar, quien les cuidará, que van a hacer allí y cuando iremos a recogerlo. Cuando le dejemos en el colegio le hablaremos con cariño y nos despediremos con normalidad, es decir, un besito y hasta luego, cuanto más lo alarguemos la separación más le damos a entender que no confiamos, que nos sentimos mal. Muy importante, nunca os marchéis sin decirle que os vais, no hagáis aquello de “me voy ahora que no me ve”, la angustia que sentirá el pequeño después es mucho mayor.

Previamente como adultos y padres habremos elegido ese centro infantil porque nos gustan sus instalaciones, su profesorado y su proyecto educativo, si hemos hecho esto ¿qué miedo tenemos?.

Una buena idea es contarle a nuestro hijo cuentos donde aparezcan niños que van al colegio y lo que hacen allí, así podrá identificar sus emociones a través de los personajes y de esta forma adquirirá un mayor control emocional.

EL NIÑO EMPIEZA EL COLEGIO: (3 años).

Empezar en el colegio es algo parecido a empezar la escuela infantil, incluso para algún niño será la primera vez que entre en un centro escolar, por lo tanto todo lo que hemos dicho en el punto anterior tiene el mismo sentido aquí.

Añadir que durante la educación infantil el niño va adquirir una serie de rutinas y pautas muy importantes para su vida, debemos mantenernos en contacto con el profesorado de nuestros hijos y seguir juntos las líneas básicas de actuación.

Debemos darles autonomía, se trata de que ellos intenten hacer las cosas, necesitan tiempo para aprender y esto muchas veces solo se consigue cuando se ha fallado muchas veces, deben ser ellos los que lleven su saquito del almuerzo, deben aprender a ponerse el chaquetón, a ir al baño, abrocharse una chaqueta, pasar una cremallera, etc. Elogiemos todo lo que haga bien, desde un dibujo hasta ponerse una chaqueta. Aceptemos desde una visión de niños todo aquello que nos cuente pues aunque a nosotros no nos parezca importante para ello sí que lo es.

Y un consejo que debería ser norma obligatoria, NO COMPAREIS la evolución de vuestro hijo con ningún otro niño, cada pequeño es independiente en su maduración. Esto no quiere decir que no debáis estar pendientes de que todo evolucione correctamente, al contrario, debemos observar y poner medios para que cada vez avance, pero la normalidad siempre está entre una horquilla entre “x e y”, nunca es un punto fijo.

 CAMBIOS DE CICLO:

Cuando un niño cambia de ciclo normalmente no cambia ni de compañeros, ni de colegio pero si que cambia de profesor y de nivel de exigencia en cuando a materias escolares. Por lo tanto es importante que conozcáis y habéis con el nuevo tutor y que entendáis su forma de trabajar. Nunca debéis realizar descalificaciones de un profesor delante de vuestro hijo.

El niño ya tiene 6 años o más si es otros ciclos, podéis hablar con él de cómo se siente, cuales son sus miedos, tenéis que animarle, ser empáticos y poneros en su lugar para entenderle, debéis aceptar sus sentimientos y querer escucharle. Utilizar palabras que habrán la comunicación, ¿cómo te sientes?, ¿verdad?, cuéntame…., sin que llegue a tener la sensación de que le estáis interrogando.

También es importante que desde el primer día le hagáis saber que necesita un tiempo de repaso de las actividades escolares en casa, que tenga su habitación preparada y que él solo haga los deberes, son su responsabilidad no la vuestra. Limitar el tiempo es importante porque así también tendrá su espacio para jugar y realizar actividades divertidas, algo muy importante para avanzar y madurar.

EMPEZANDO EL INSTITUTO:

En este caso nos encontramos con “otro mundo escolar”, el niño se enfrenta a un centro mucho más grande, con gran cantidad de profesorado y nuevos compañeros.

Es probable que cambien de compañeros, no le hagáis ver esto como un condena, al revés, hablarlo y llegar a la conclusión de que es totalmente beneficioso, conocerá nuevas amistades y tendrá la posibilidad de desarrollarse mucho más y compartir muchos más momentos.

Aunque esté en el instituto vuestro hijos os necesita igual, debéis hablar mucho más con él, pero haciéndole saber que lo consideráis mayor y capaz, que tiene vuestra confianza pero que también se la debe ganar.

Hacerle trabajar un horario diario, es importante que dedique tiempo al estudio desde el primer día y, cuidado, estudio no significa hacer deberes, significa tiempo para volver a leer el tema trabajado en clase, tiempo para subrayar y realizar esquemas, tiempo para memorizar. Siempre es mejor el trabajo realizado paso a paso que estudiar de golpe y con prisas porque se tiene un examen al día siguiente.

Vuestra tarea será marcarle pero dejando espacio suficiente para que él se dé cuenta de que tiene que valerse por sí mismo, que el estudio es “su problema” no el vuestro. Hacerle saber que siempre estaréis a su lado para lo que os necesite, de esta forma la confianza aumentará y no disminuirá.

Para acabar os indico los principios de “disciplina positiva” que marcó Herbert, para conseguir padres eficaces y cariñosos:

  1. Límites firmes y equitativos.
  2. Comunicar normar razonables y apropiadas.
  3. Instrucciones y órdenes claras, correctas y asertivas.
  4. Elogiar y fomentar la cooperación.
  5. Aplicar consecuencias consistentes y coherentes a los malos comportamientos.

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