Los niños tienen una gran capacidad de aprendizaje, su evolución puede ser progresiva o por saltos, es decir puedes encontrarte con niños que aprender poco a poco, imagina un niño que primero se arrastra, luego gatea, luego se pone de pie y, por último, camina; pero existen otros que casi sin gatear y sin hacer nada un buen día se ponen de pie y el siguiente caminan. Lo primero que los padres deben hacer con sus hijos es no compararlos con el resto de niños de su edad, cada uno tiene madurez distinta, lo vemos con los bebes, unos aprenden antes que otros a caminar, a comer, a controlar los esfínteres, y esto no es problemático, simplemente son tiempos diferentes, ritmos de crecimientos diferentes.

A la hora de adquirir conocimientos pasa lo mismo, el niño necesita tener madurez para leer, escribir, aprender a sumar, restas, etc. Pero la escolaridad es por año de nacimiento, no entiende de mes de nacimiento, ni tampoco de madurez y esto a veces es problemático porque comparamos un niño de enero con otro de diciembre y evidentemente no pueden realizar las mismas cosas, los objetivos por curso son para todos, pero la madurez se va adquiriendo poco a poco. Hay pequeños que de forma rápida adquieren la lectura y otros en cambio tienen un proceso más lento. Es recomendable no preocuparse más de lo necesario, debemos ser prudentes, pero sí que es bueno fijarse o detectar problemas lo antes posible, sin dramatizar, sin hacer que el niño se sienta raro y distinto. Cuanto antes le ayudemos a superar sus pequeños déficit, antes los solucionará y con ello aumentaremos su autoestima y sus fortalezas.

Por esta razón a continuación relaciono señales que nos pueden hacer pensar que el niño necesitará ayuda o que puede tener problemas relacionados con el aprendizaje, en algunos casos pueden ser simples problemas de visión, audición o madurez, pero en otros, se necesitará una mayor evaluación y seguimiento del problema.

 

SIGNOS A TENER EN CUENTA EN NIÑOS DE CINCO A SEIS AÑOS:

  • No sigue instrucciones.
  • Hemos de repetirle muchas veces las cosas porque no nos entiende.
  • Le cuesta distinguir la izquierda de la derecha.
  • No consigue recordar pequeñas poesías o series como los días de la semana.
  • No deletrea bien.
  • Su letra es un caos.
  • No comprende lo que lee aunque se trate de pequeñas frases.
  • No coordina bien ejercicios deportivos sencillos.
  • Tiene problemas de psicomotricidad fina (atarse los cordones de los zapatos, pasar un botón, sujetar sin apretar el lápiz, etc.).
  • Es muy despistado.
  • Le cuesta pronunciar determinados sonidos.
  • Grita cuando habla.
  • Pierde cosas con frecuencia.
  • Se queja mucho de dolor de cabeza.
  • Se acerca demasiado a los libros.

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