Estamos en Noviembre, a punto de terminar el primer trimestre del curso y algunos padres están ya cansados de “los deberes”. La pregunta que se hacen es si realmente son importantes, si son necesarios. Algunos cuando llega el momento de hacerlos es como someterse a un martirio chino.

Vamos a analizar para qué sirven, si son importantes y cuál sería la mejor forma de llevarlos a cabo. Los deberes son importantes porque ayudan al niño a consolidar lo aprendido y a establecer rutinas de trabajo en casa necesarias para garantizar el estudio.

Pero no todo vale. Un niño que está en educación infantil (3, 4 y 5 años) no debería tener nunca deberes, su trabajo sería jugar y, a través del juego, consolidar lo aprendido. Por ejemplo es fácil que un niño nos ayude a tender la ropa,  le gusta darnos la pinzas, pues aprovechemos el momento para decirle que nos dé un determinado color, “dame una pinza roja” y si lo consigue lo reforzamos con palabras de cariño y alegría “¡bien!”, de esta forma estamos trabajando colores.  A partir de primero de primaria (6 años) es bueno que empiecen a tener una rutina de trabajo en casa.

Las rutinas ayudan a crear en el niño orden, anticipación, esfuerzo y capacidad para luego realizar las cosas por si mimo.  Establecemos  rutinas para comer, vestirse, ducharse, etc., pues lo mismo debemos hacer con los deberes.  Sigue estos pequeños trucos para establecer vuestras propias rutinas:

1).-Los deberes serán adecuados a la edad de cada niños, es decir, un niños de 7 años no puede tener una cantidad de trabajo para casa que exceda de 15 a 30 minutos. Y así aumentará progresivamente con la edad del niño.

2).-Diferencia entre “hacer ejercicios” y “estudiar”. Para estudiar se necesita leer, buscar en el diccionario las palabras que no se entienden, comprender lo leído, subrayar lo importante, memorizar y recordar.

 

3).-Los deberes los realizará en su habitación, donde deberá tener un espacio  adecuado (mesa, silla, luz, diccionarios) y se acordará con el niño una duración para tenerlos listos, en caso de no terminarlos (valorando que no se debe a falta de capacidad, ya que sí ésta fuera la causa se debe hablar con el tutor del niño) se dejarán así para que vea que forma parte de su responsabilidad.De la misma manera tampoco debemos corregírselos, ya que la corrección debe hacerse en clase,  es el profesor el que sabe cómo enseñar y además debe saber que el niño no lo ha entendido, si nosotros corregimos los llevará bien hechos pero el niño puede seguir sin entender lo que ha hecho.

4).-Nunca premiéis antes de hacer las tareas, no vale por ejemplo, veo la tele media hora y luego hago los deberes, debemos hacerlo justo al revés, el refuerzo, el premio debe llegar después. Nosotros cobramos al final del mes, nunca antes de hacer el trabajo.

Nuestros niños deben aprender esto lo antes posible para que lo interioricen y lo regulen ellos mismos. Primero el esfuerzo y después la recompensa.

Os animo a que hagáis vuestra programación de deberes, organizar entre vosotros el tiempo al salir de clase, hablarlo  que los niños puedan sentir ellos organizan.

Una vez estipulado el horario, mantenerlo siempre, que se convierta en rutina. Reforzar con palabras de cariño, premiar el esfuerzo con alabanzas.

Estoy segura de que os funcionará.

Animo padres que los deberes no son tan terribles y vuestros hijos pueden con ellos.

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